Cartel Semana Santa 2025

Presentación del Cartel de Semana Santa 2025 Astorga
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Texto de la Presentación del cartel de la Semana Santa 2025, por Ángel María Fidalgo

Sra. presidenta y demás miembros de la Junta Pro Fomento de la Semana Santa
Responsables e integrantes de las Cofradías, Hermandades y Archicofradía
Autoridades y representaciones civiles, académicas y eclesiásticas
Compañeros periodistas
Queridos amigos

Deseo comenzar estas palabras, expresando mi gratitud a todos por vuestra asistencia, y a la presidenta de la Junta Pro Fomento, Raquel Rodríguez, por haberme elegido para presentar el cartel de la Semana Santa.

Os confieso, que me siento particularmente honrado, y muy agradecido porque, a la relevancia que para mí tiene cualquier acontecimiento relacionado con la Semana de Pasión astorgana, se le añade, en esta ocasión, el hecho de que el acto de presentación tenga lugar en la parroquia de San Bartolomé, que es la mía, y que la protagonista del cartel sea, precisamente, una imagen que para mí tiene muy especiales significaciones, como puse de relieve, hace unos meses, en este mismo lugar, en una de las conferencias organizadas por la Archicofradía, con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen.
Es decir, que juego en casa, con un árbitro razonablemente casero, como es el párroco, don Enrique, y ante unos asistentes que, lo mismo que en aquella ocasión, supongo que van a recibir mis palabras con paciencia y, sobre todo, con benevolencia, que son dos cosas muy de agradecer por parte de aquellos que, ocasionalmente, nos vemos en la obligación de salir airosos de encargos, como el que hoy nos ha convocado a todos.
Y es que la presentación del cartel de la Semana Santa es, sin lugar a dudas, un acontecimiento de relevancia, porque es el primero de cuantos, a partir de ahora, se van a ir sucediendo hasta llegar a esos días especiales de la Semana Mayor en la que los desfiles procesionales recorrerán las calles y rincones de la ciudad, como la más sentida expresión plástica, espiritual, sensorial y emocional de nuestra fe colectiva.
Para mí, el cartel de la Semana Santa es la ventana por la que, todos los años, nos asomamos para ver la primera imagen de la Semana de Pasión, y por ello, su presentación pública, constituye una cita que, aunque repetida, no deja de tener una singular importancia, como lo acredita la nutrida asistencia de astorganos al acto, la solemne ambientación musical de la Schola Gregoriano de Astorga, así como la presencia en el mismo de todos los medios de comunicación locales, que acuden para informar puntualmente a sus lectores y oyentes, como hacen en todos los demás acontecimientos, que son noticia, en el marco de la Semana Santa.

Es cierto que todavía quedan lejos los toques anunciadores de la Dominica; también es verdad que las túnicas de los paparrones siguen esperando el trámite probable de la tintorería, antes de su próximo uso, y nadie duda que, a estas alturas del calendario, el sabor de la limonada o el olor de las torrijas sigue siendo más una evocación gustativa del pasado que una realidad cercana, porque todavía no han llegado los días más apropiados para su consumo, según marca la tradición.
Pero, pese a todo, hoy han vuelto a ser muchas las miradas y las atenciones que se han concentrado en este acto de presentación porque, como acabo de señalar, el cartel es el medio que todos los años utiliza la Junta Profomento, en estrecha colaboración con las cofradías, hermandades y archicofradía, para hacernos llegar la primera noticia gráfica y emocional de la Semana Santa astorgana.
Los encargados de elegir los sucesivos carteles que se han venido editando en nuestra ciudad, a lo largo de los años, han logrado su objetivo, con razonable acierto, porque todos ellos se han entregado a la tarea con esfuerzo, con ilusión y, siempre, con un deseo permanente de acertar.

Un acierto que, aunque parezca lo contrario, no siempre es fácil de conseguir, como lo demuestra el hecho de que, en algunos lugares muy semanasanteros de nuestra geografía, se han llegado a registrar encendidas polémicas y acalorados enfrentamientos, en algo, en
principio, tan piadoso y apacible como tendría que ser la elección de un cartel de la Semana Santa.
Y para muestra, un botón: recuerden la que se armó el pasado año en Sevilla, cuando un artista llamado Salustiano García, presentó públicamente su cartel de la Semana de Pasión.
Buscando la originalidad, el aludido diseñador no tuvo mejor ocurrencia que confeccionar el cartel, utilizando una fotografía de su hijo, maquillado, con melena, y con una escasa tela, que solo ocultaba las partes más turbadoras de su juvenil anatomía.
Según el artista, con esta rompedora propuesta, no había pretendido herir sensibilidades sino, únicamente, representar a un Cristo resucitado joven, radiante, bello, sin marcas de tortura y alejado de los cristos sufrientes y sangrantes de la iconografía más tradicional.
Pero no todos los sevillanos lo entendieron así y, como es natural, no tardaron en organizarse dos bandos en la capital hispalense: por una parte, se situaron los que consideraban esta propuesta como una autentica obra de arte y un ejemplo de modernidad y, por otra, los que la rechazaron ardorosamente, desde el primer momento, calificándola de aberración irreverente, inaceptable y provocadora.

Afortunadamente, en Astorga nunca se ha registrado una polémica de estas características en la elección del cartel y creo que nunca se va a producir porque, según me consta, aquí, en esta materia, nadie ha roto ni va a romper con las estéticas más tradicionales, que suelen ser las de más general aceptación y, por ello mismo, las menos problemáticas.
En este punto, quisiera recordar, por un motivo que ahora explicaré, el cartel de la Semana Santa del 2014, que fue el año en el que tuve el honor de pronunciar su pregón, en la Catedral. Tal vez, alguno de ustedes tendrá todavía en la memoria el cartel de ese año, al que me refiero. Tenía un fondo negro dominante, y en él se distinguía la imagen de una mujer, con el hábito de la Cofradía de las Damas de la Virgen de la Piedad.

La fotografía con la que se había compuesto el cartel, llevaba la firma de Imagen M.A.S., y en su presentación, María José Díez Alonso resaltó que esta fotografía de una Dama de la Piedad “representaba a toda la ciudad, que se cubre de luto y esperanza, como el camino que no se detiene, y sigue hacia el futuro.”
Según acabo de señalar, fue un cartel que se diseñó con un cromatismo apagado, pero que consiguió plenamente el que para mí debe ser el principal objetivo de cualquier cartel: primero, captar de forma automática, la atención del que lo contempla e, inmediatamente después, su mirada y su curiosidad.

Pero el elemento más relevante del cartel que comento, fue que, en él, todo el protagonismo, le correspondiera a una hermana de la cofradía de las Damas de la Virgen de la Piedad. Y es que, bajo mi punto de vista, creo que con ese diseño se venía a reconocer el importante papel que han tenido las mujeres astorganas en todos los pulsos e impulsos que, en los últimos años, se han ido registrando en nuestra Semana Santa.
No solo se han incorporado como paparronas en los distintos desfiles procesionales, sino que también han propiciado la fundación de cofradías, como la reseñada, llegando a ocupar puestos de responsabilidad, tanto a nivel organizativo como de gestión, en otros ámbitos de las celebraciones semanasanteras.

Y a la actual presidenta de la Junta Pro Fomento, me remito. Ella, con su vicepresidenta, Ana García-Tomassoni, junto a su equipo de trabajo, están desarrollando una labor muy meritoria, que no debe pasar desapercibida.
Después de esta breve excursión por los cerros de Úbeda o por los altos de El Sierro, como prefieran, recupero el hilo de la intervención para afirmar que, este año, tampoco se ha roto la tradición, y por ello, el cartel seleccionado ha vuelto a ser un acierto, por sus indudables calidades técnicas y por sus evidentes cualidades artísticas, y porque tiene como oportunísima protagonista a la Virgen de los Dolores, cuya Coronación Canónica se producirá, si Dios quiere, el próximo mes de septiembre.
A lo mejor, se me ha ido la mano en el uso del término oportunísima, pero creo que hay razones objetivas, más que sobradas, para justificar la elección de nuestra Señora, como imagen central del cartel anunciador de la próxima Semana Santa, no sólo por ser una de las devociones marianas más consolidadas en nuestra ciudad sino también por el importante reconocimiento de que va a ser objeto, como digo, en el marco de su próxima Coronación Canónica.
Según han podido ver, se trata de una fotografía de la Virgen de los Dolores, técnicamente perfecta, con un uso del color y de la luz muy sutil, y de una belleza expresiva excepcional. Creo que su reposada contemplación genera un gran impacto emotivo en el espectador, al percibir la mirada perdida y dolorida de la Virgen.
Y es que, como en su día dejó escrito Augusto Quintana, cuando la Dolorosa de Astorga recorre las calles y plazas de su ciudad “no sonríe de gozo y de amor, porque el dolor supremo se lo impide; de no ser así, en vez de ir caída y derramada, saltaría de gozo ante la devoción sin límite de sus hijos”.
El autor de esta sugerente imagen, ha sido el fotógrafo leonés, Jesús Castrillo, un profesional de amplia trayectoria y de reconocido prestigio, que realizó sus primeros estudios de Historia del Arte en la Universidad de Valladolid.

Profesionalmente, su carrera empezó centrada en la promoción turística de la ciudad de Astorga y su patrimonio. Con posterioridad, continuó su desarrollo como productor audiovisual y fotógrafo para agencias de comunicación, especializadas en la divulgación del patrimonio y el turismo del noroeste peninsular.
En 2019, Jesús Castrillo, empezó su etapa como fotógrafo profesional freelance, especializándose en imagen corporativa para las empresas, con la idea de crear imágenes que muestren la esencia de sus clientes.
Este notable profesional, busca fotografías únicas, diferenciadoras en las que el estudio de la luz es el verdadero elemento creador de ellas.
En este sentido, la realización de la serie fotográfica de la Dolorosa, de la que esta fotografía forma parte, supuso que Jesús Castrillo tuviera que analizar y estudiar la iluminación barroca, ya que, según, su propio testimonio, ésta era la forma más adecuada de mostrar la talla, recordando así el estilo artístico con el que fue concebida.
Y es que, en todos sus trabajos, Jesús Castrillo, siempre ha buscado una manera de expresarse, que va más allá de la propia realidad, con un acusado protagonismo de la luz.

Así que, llegados a este punto, podemos proclamar que la Semana Santa de 2025 ha comenzado su andadura y por ello, todos, como ha venido ocurriendo hasta ahora, nos debemos poner en marcha, sin perder el paso, para que esa catequesis urbana, que se materializa todos los años, a través de los desfiles procesionales, vuelva a ser ejemplo de buena organización, de religiosidad y de respetuosa rememoración de la Pasión de Jesucristo, entre los dos domingos, el de Ramos y el de Resurrección, que es cuando los astorganos confirmamos, bajo el tañido gozoso de las Pascualejas, que todo dolor es vencible, y que, después de la muerte, siempre está la esperanza de otra vida.
Creo que todos los astorganos, -y recalco lo de todos-, debemos sentirnos muy orgullosos por haber sido capaces de mantener, después de tantos años, una tradición como la Semana Santa, que es manifestación de nuestra fe, pero también una vigorosa expresión de una parte esencial de nuestra cultura popular.
Yo conocí -y me imagino que muchos de ustedes también- tiempos peores en los que, incluso, se llegó a temer por la continuidad de la Semana Santa, cuando empezó a sufrir los efectos de un acusado proceso de decadencia, motivado, en gran parte, por un creciente desinterés hacia la celebración, por parte de amplios sectores de la ciudad.

Afortunadamente, aquellos malos presagios nunca se llegaron a materializar. Y eso fue así, porque, cuando parecía inevitable el peor desenlace, surgió el empeño, el esfuerzo y la ilusión de algunos astorganos que, en lugar de abandonarse a la inútil resignación, se pusieron manos a la obra, posibilitando un proceso de constante crecimiento de nuestra Semana Santa, que ha culminado con su consolidación como una de las más prestigiosas de España, gracias a la masiva e ilusionada implicación de todos los astorganos.
Y es que, como he señalado, se trata de una celebración en la que todos estamos implicados de una u otra forma. En mayor medida, como es natural, los responsables y miembros de las distintas cofradías, hermandades y archicofradía. Pero los demás astorganos también vivimos con especial intensidad estos días singulares, que ya hemos incorporado a nuestro acervo cultural y espiritual.
En estos tiempos, en los que algunos parecen particularmente empeñados en levantar muros, en recuperar rencores, en cavar trincheras, o en establecer bandos irreconciliables, considero que la Semana Santa, en tanto que celebración sentida, plural, colectiva e integradora, nos puede ofrecer una magnífica oportunidad para recuperar los valores de la convivencia, la concordia, la tolerancia y el diálogo; valores hoy amenazados por algunas ideologías, que solo parecen buscar la polarización y el enfrentamiento cainita de los ciudadanos.

Muchas gracias por vuestra atención
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